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Shivano comenzó la construcción de su castillo en la colina que quedaba al lado del poblado de Gale. Turok se estableció en el descuidado templo para ponerlo nuevamente en funcionamiento. Y Akira decidió que el mejor lugar para los adoradores de Teserre y futuros estudiantes de la Academia de la Luz estaba alejándose un poco hacia el oeste. Akata no pudo decidir mucho, todos los demás estuvieron de acuerdo en que lo mas seguro para el floreciente poblado era que el laboratorio donde el mago iba a realizar sus experimentos estuviera lo más alejado posible de las viviendas y las rutas que llevaban a las ciudades vecinas.
Si la ciudad iba a prosperar, debía tener un sello distintivo. Pero tan diversos como eran los cuatro refundadores, cada uno llevó adelante la iniciativa que más adecuada le pareció. Shivano convocó un ejército de escultores de las regiones aledañas para que llenaran la ciudad de estatuas y esculturas. Akira era de la opinión que una atracción podía hacer que los viajeros contribuyeran a las arcas de la ciudad, y tuvo la idea de establecer un zoológico de criaturas de todo tipo. Akata también estaba preocupado por el destino económico pero optó por un enfoque más tradicional: una fábrica de carretas y un polo frutihortícola. Turok, sensato como era siempre, se encargó de poner iluminación mágica y permanente en todas las calles de la ciudad para que los habitantes transitaran tranquilos y sin peligro durante las noches.