La Compañía Audaz

    El tránsito por el mundo subterráneo no tenía fin. Las fosforescencias de los hongos iluminaban rostros silenciosos. El temor había crecido, las recientes pérdidas de compañeros y el recuerdo de dramáticos encuentros no eran alentadores. Los decesos resignificaban las palabras que supo decir Ganric oportunamente: “...aquí todos estamos librados al azar…”. 

    La marcha, a pesar del dolor, continuó. Nuevos codos y giros se proyectaban delante de la compañía con sus precipicios y escarpados pasos. Desde las alturas del irregular terreno las pocas luminiscencias permitían apreciar la escasa flora y fauna propia de la oscuridad que proveía el sustento, el cual con ingredientes improvisados, que no siempre daban buen sabor, sostenían a los sobrevivientes de Hasti Laatus. En su andar equívoco el frío y el pudor pasaban casi desapercibidos ante los habituales encuentros con insectos gigantes. La desnudez de algunos se reflejaba en el ánimo de todos por encontrar descanso, ánimo que se desvanecía jornada a jornada. 

    Al dejar atrás el pozo de Dernwick, todos comenzaron a marchar cerca de los suyos. Así se armaron columnas de enanos, de elfos, de humanos y de pequeños grupos de otras razas. Los enanos eran liderados por Belin PrimerTrono, pero desde su deceso se abrieron a comunicarse con otros. Así Yuserd, por su lado, comenzó a relacionarse con Siegfrid además de fortalecer el vínculo con Glodin. Lo que llevó a unirla con los primeros integrantes del grupo que se formó tiempo atrás en Calistenia. Ralminiarrak por su lado trataba de encontrar la forma de entablar un canal con Jax-ur -un elfo cuyo linaje asciende a los tiempos anteriores a que las Cortes se instalaran en Calistenia- así como ya lo tenía con Niben, Sarali y Ganric. Iriador, en tanto, se acercó a Berlaus por la destreza que demostró en diversos enfrentamientos. El entusiasmo de Orgald lo unió a Humaro, Belera y a Dazin. Nippur trató de acercarse a los más callados, Gantent, Crisco, un semi elfo y a Ceredan. Los enanos Bongun y Barent poco a poco fueron tras los pasos de Yuserd, aún vivía en ellos la imagen de Magrim. 

    Lo impredecible de los sucesos forjó un vínculo muy fuerte entre todos. En una ocasión, luego de resultar victoriosos de un enfrentamiento con unos seres de las profundidades, se hicieron con un buen botín proteico y decidieron hacer un asado, el asado de las profundidades, así lo llamó Orgald. Sus cuerpos necesitaban alimento rico en calorías. Ralminarrak improvisó un asador junto a Dernwick mientras el bardo animaba a todos sentados alrededor del fuego con drapas sobre diversos héroes de Andalas hasta tanto estuviera cocida la carne. 

- Me llamo Saralí - el gnomo con su voz melódica irrumpió parándose durante la interpretación de Orgald - vengo de Sitacia, de Jardín de Mar. Estaba, estoy….es decir, partí hace tiempo en busca de mi hija. Y como todos y muchos otros más he terminado prisionero del cabalgabestias en Hasti Laatus.  

    Las palabras de Saralí daban cuenta que aprendió la lengua común del comercio mientras recorría vaya a saber qué caminos en busca de su hija. Orgald continuó cantando famosas drapas de gnomos, drapas esternias, de los elfos y de los grandes héroes enanos pero en un tono más bajo tratando de animar a otros a imitar al gnomo y hablar. El fuego de pronto se volvió un fogón con un cajón de madera que Iriador arrojó. Y luego con otro, las llamas se animaron aún más con andrajos y viejos cajones de madera encontrados entre los elementos que componían el botín, las llamas se elevaron. 

- Me llamo Iriador Casa de las Voces -  ante el crepitar de las llamas el elfo continuó con la propuesta de Saralí - provengo junto a mi hermano de Calistenia. Nos encontrábamos en una cena cuando hubo un ataque sobre la Ciudad. Sin poder hacer mucho terminamos en Hasti Laatus. 

- El fuego…, - dijo Orgald - conozco y he visto muchos pueblos que le dan un sentido único a este tipo de rondas alrededor del fuego, quizá universal. Nuestros escaldos dicen que esta actividad es algo típico en la mayoría de las culturas. Hay muchas historias de amor, muchas tragedias y grandes acontecimientos que han sucedido alrededor de una chispa, por lo que seguramente…nosotros lo hemos aprendido de alguna otra cultura, anterior…más antigua que ya ha pasado por esta experiencia, la cual ciertamente es un momento inolvidable que es atravesado por los sentimientos más variados, eso me recuerda a la drapa del gran campeón….

- Así  es. - dijo Dernwick mirando las ondulaciones de las llamas, interrumpiendo al bardo-. Como Orgald, también vengo de la región de Esternia. Soy un hombre muy apegado a la naturaleza. Veo este momento y siento que el fuego nos llama a unirnos, a mirarnos a los ojos y dejar lo individual para encontrarnos y lograr con ello, la misma naturaleza del fuego, ofrecer calor al otro. 

- “Nos encontramos en las cercanías a los nervios de las profundidades, en el infraoscuro. Un lugar en donde ciertamente, aquí todos estamos librados al azar si es que actuamos de forma individual. Debemos estar unidos, ser como una manada” - dijo Ganric sumandose a las palabras de Dernwick.

- Es cierto - dijo Glodin con solvencia -, Ganric tiene razón debemos ser unidos. Debemos ser …una Compañía…

- ...La Compañía Audaz - dijo Siegfrid poniéndose de pie y alzando un puño con convicción y gritó lleno de energía - ...SI, ¡seremos la luz en esta oscuridad!

- Viva la Compañía Audaz - dijo Iriador -  con una sonrisa tratando de contagiar a todos. Orgald aprovechó la ocasión y con silbidos y golpes de percusión improvisó una drapa para conmemorar el nacimiento de la compañía.



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(English version)
The Bold Company

    The transit through the underground world had no end. The phosphorescences of the mushrooms illuminated silent faces. The fear had grown, the recent loss of companions and the memory of dramatic encounters were not encouraging. The deaths resignified the words that Ganric knew how to say opportunely: "...here we are all left to chance...". 

    The march, despite the pain, continued. New elbows and turns projected ahead of the company with their precipices and steep steps. From the heights of the irregular terrain, the few luminescences allowed us to appreciate the scarce flora and fauna typical of the darkness that provided sustenance, which with improvised ingredients, which did not always taste good, sustained the survivors of Hasti Laatus. In his mistaken walk, the cold and modesty went almost unnoticed in the face of the usual encounters with giant insects. The nudity of some was reflected in the spirit of all to find rest, spirit that faded day by day. 

    Leaving Dernwick Well behind, they all began to march close to their own. Thus, columns of dwarves, elves, humans and small groups of other races were formed. The dwarves were led by Belin FirstThrone, but since his death they opened up to communicate with others. Thus Yuserd, on his side, began to relate to Siegfrid in addition to strengthening the bond with Glodin. What led to join her with the first members of the group that was formed long ago in Calisthenics. Ralminiarrak for his part tried to find a way to establish a channel with Jax-ur -an elf whose lineage goes back to the times before the Courts settled in Calisthenics- just as he already had with Niben, Sarali and Ganric. Iriador, meanwhile, approached Berlaus because of the skill he showed in various confrontations. Orgald's enthusiasm united him with Humaro, Belera, and Dazin. Nippur tried to approach the quieter ones, Gantent, Crisco, a half-elf, and Ceredan. The Bongun and Barent dwarves gradually followed in Yuserd's footsteps, the image of Magrim still lived in them. 

    The unpredictability of events forged a very strong bond between everyone. On one occasion, after being victorious in a confrontation with some beings from the deep, they got hold of a good protean booty and decided to make a roast, the roast of the deep, that's what Orgald called it. Their bodies needed high-calorie food. Ralminarrak set up a spit alongside Dernwick while the bard cheered everyone seated around the fire by draping drapes over various Andalas heroes until the meat was cooked. 

- My name is Saralí - the gnome interrupted with his melodic voice, standing up during Orgald's interpretation - I come from Sitacia, from Jardín de Mar. I was, I am… that is, I left a long time ago in search of my daughter. And like everyone and many others I have ended up a prisoner of the beast rider in Hasti Laatus.  

    Saralí's words revealed that she had learned the common language of commerce while traveling who knows what paths in search of her daughter. Orgald continued to sing famous gnome drapes, sternian drapes, of the elves and of the great dwarven heroes but in a lower key trying to encourage others to imitate the gnome and speak. The fire suddenly became a stove with a wooden crate that Iriador threw. And then with another, the flames further animated with tatters and old wooden crates found among the items that made up the loot, the flames rising. 

- My name is Iriador House of Voices - before the crackling of the flames the elf continued with Saralí's proposal - I come along with my brother from Calisthenics. We were at dinner when there was an attack on the City. Without being able to do much we ended up in Hasti Laatus. 

- The fire…, - said Orgald - I know and have seen many towns that give a unique meaning to this type of rounds around the fire, perhaps universal. Our skalds say that this activity is typical of most cultures. There are many love stories, many tragedies and great events that have happened around a spark, so surely... we have learned it from some other, older... older culture that has already gone through this experience, which is certainly a unforgettable moment that is crossed by the most varied feelings, that reminds me of the drape of the great champion….

- That's how it is. Dernwick said, looking at the rippling flames, interrupting the bard. Like Orgald, I also come from the Esternia region. I am a man very attached to nature. I see this moment and I feel that the fire calls us to unite, to look into each other's eyes and leave the individual to meet and achieve with it, the very nature of fire, offer warmth to the other. 

- “We are in the vicinity of the nerves of the depths, in the infradark. A place where certainly, here we are all left to chance if we act individually. We must be united, be like a pack” - Ganric said, adding to Dernwick's words.

- It is true - said Glodin with solvency -, Ganric is right we must be united. We must be…a Company…

- ...The Bold Company - Siegfrid said standing up and raising a fist with conviction and shouted full of energy - ...YES, we will be the light in this darkness!

- Long live the Audacious Company - said Iriador - with a smile trying to infect everyone. Orgald took advantage of the occasion and with whistles and percussion blows he improvised a drape to commemorate the birth of the company.



Ralminiarrak House of Voices - Ralminiarrak Casa de las Voces


(english version)

Ralminiarrak House of Voices, member of the Blue House of Calistenia. Dedicated to helping those displaced by the recent invasion of the Toloi dragons, he built a small settlement on the outskirts of the city where he himself took care of cooking and helping the refugees. In his culinary apprenticeship, he picked up a book by mistake. Being in him a habit he read it and cast his first spell. His innate magical aptitude led him down a path he hadn't imagined.

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(version castellano)

Ralminiarrak Casa de las Voces, miembro de la Casa Azul de Calistenia. Dedicado a socorrer a los desplazados por la reciente invasión de los dragones toloi, construyó en las afueras de las ciudad un pequeño asentamiento en donde el mismo se ocupada de cocinar y ayudar a los refugiados. En su aprendizaje en el arte culinario, tomó un libro por error. Siendo en él un hábito lo leyó y conjuro su primer hechizo. Su aptitud mágica innata lo llevó un camino que no había imaginado.





#chroniclesoftherod

    







El laberinto de la oscuridad

    La fuga de Hasti Laatus, de sus esclavistas y de la mina fue liberador. Pero significó asumir el costo de la libertad, el acarreo de los heridos, el peso del hambre, la urgencia de la sed, la oscilación de las temperaturas, la falta de abrigo como también aceptar las diversas amenazas que se presentaban, desde el más pequeño escorpión hasta los grandes terrores desconocidos que habitan esos túneles, todo eso era nada en comparación a la necesidad y la urgencia de organizar la compañía. Quizá el desafío más grande debido a la inexistencia de una lengua común entre ellos.

    Las primeras jornadas fueron caóticas, muchos escaparon desnudos, descalzos y sin posibilidad de ver en la oscuridad. En las dos primeras jornadas de marcha avanzaron a tientas, en la oscuridad absoluta tratando de evitar los peligros como también tratando de encontrar agua, principalmente agua. Derwick tomó el rol de guiar al grupo debido a su experiencia en la montaña, a su paso detectó un pequeño canal de agua detrás de una pared. Con picos y palas, lo único que llevaban, por indicación de su guía derribaron un costado del túnel que resultó ser frágil. Dentro encontraron un hilo de agua que se deslizaba formando en el medio del habitáculo un pequeño ojo de agua, el cual fue bautizado por la compañía como el pozo de Dernwick. Allí, entre la humedad de esas paredes descansaron dos jornadas para terminar de estabilizar a los heridos aprovechando ese tiempo para comenzar a conocerse y sobre todo para saber qué contribución al grupo podía individualmente hacer cada uno de ellos, fundamentalmente para organizar la compañía. Se estableció un orden de marcha y se dividieron algunas tareas conforme la especialidad de cada integrante. Aquellos que tenían la habilidad de lanzar hechizos llegaron a la conclusión finalmente luego de discusiones e intercambios que se encontraban en una enorme zona sobre la cual existía un poderoso campo antimagia, por lo que no había posibilidad alguna de recurrir a la magia dado que está se encuentra anulada, por lo tanto su contribución estaba reducida a las tareas más básicas. Durante la última jornada de descanso los efluvios de sangre de los heridos atrajeron unos gusanos que brotaron del pozo de agua y posteriormente, por el ruido que ocasionaron defendiéndose de ellos, un drider que deambulaba por la zona arremetió contra ellos, si bien fue una contienda dura resultaron airosos. En el inframundo no tenían descanso ni paz. La jornada siguiente los encontró marchando nuevamente, en el camino el grupo fue sorprendido por unos insectos de gran tamaño, todos pudieron reaccionar a tiempo para defender, pero no así Rogar que sin mejor suerte murió. La angustia ante la oscuridad permanente a la que muchos de los integrantes no estaban acostumbrados los perturbaba impidiendo, por un lado asimilar como corresponde el deceso de un compañero, y por el otro lado, cómo encontrar un respiro ante los sucesivos codos y bifurcaciones. Las contingencias dividían al grupo en el camino que se debía seguir e impedía discernir la dirección en la cual se dirigían. En sus tantas vueltas debieron sortear extraños acontecimientos como la aparición de un humo venenoso, de más insectos hambrientos y de deslizamientos de tierra. En aquellas inmediaciones se detuvieron durante casi una jornada, debían atender los cortes en los pies de quienes iban descalzos porque dificultaban marchar en silencio, ante lo cual decidieron reposar para remediar la situación, oportunidad en la que Ralminiarrak se consolidó como el cocinero de la compañía. Con pocos instrumentos le dió otro gusto a sus comidas. La cocina de los alimentos como sopa de hongos y algún que otro roedor o criatura devolvió una sensibilidad al grupo que estaba olvidando, no sólo el gusto, sino la idea de compartir un momento. De disfrutar con el otro apesar de las circunstancias. 

    Con un gusto diferente, al menos para el paladar, emprendieron la marcha, los riscos y cornisas eran todo un desafío. No todos eran atléticos, lo que exigió en algunos tramos difíciles que tres o cuatro miembros de la compañía ayudarán a otro a superar algún obstáculo. La cueva los sumergía en su interior, poco a poco fueron conociendo sus sonidos, sus quejas y sus dolores. Sin duda la iluminación del camino con luz mágica habría sido lo ideal aunque no la mejor opción, pero no tenían otra forma de movilizarse en esa espesa oscuridad que no fuese bajo la luz de las contadas antorchas que se llevaron desde Hasti Laatus. 

    Ante sus ojos las sombras proyectadas por sus pequeñas teas se desdibujaban, escapando y engañando a la vista. En esos giros bruscos de los túneles cayeron todos en una de esas trampas de sombras, una pendiente húmeda que se volvió un gigantesco tobogán los lanzó como rocas y terminaron en un piso inferior, la estruendosa caída no debió pasar desapercibida, ya que su eco resonó y se mantuvo largo tiempo retumbando a lo lejos. Cansados y golpeados buscaron un refugio en los nuevos túneles que se abrían delante de ellos. Se detuvieron el tiempo necesario para recuperar energías, como en todas las paradas el grupo se dividió, unos buscaron alimentos, otros alguna vertiente de agua para mantener los odres llenos y otros simplemente hacían guardia. Ralminiarrak se ocupó de preparar con lo poco que tenían algo de comer, Ganric atendió a los heridos y así pasaron las horas, cada uno con una actividad. No había mucho tiempo para hablar y además no era lo aconsejable. Emprendieron la caminata con la única esperanza de no tomar un túnel de regreso a Hasti Laatus. Estaban en búsqueda de su libertad sin una dirección específica, en plena lucha por ella contra todo un ecosistema para el cual ninguno estaba preparado, en el cual las paredes rocosas los escoltaban interminablemente, ninguno excepto Derwick, quién sabía apreciar los pequeños detalles de los túneles para ubicarse. A él lo seguían y escuchaban, en cada bifurcación el esternio se frenaba, meditaba cómo continuar y las veces que no estaba convencido alertaba al grupo. Así fue cuando los guió gracias a su audición a un arroyo que bautizaron como el arroyo de la Olla, en él pudieron rellenar los odres y disfrutar de agua fresca. El tumulto que hicieron alertó a un gusano que los atacó y pudieron repeler con dificultad obligandolo a huir. Continuaron siempre en la adversidad marchando, en esta oportunidad, por diversas dificultades del camino iban por el río contra la corriente, siendo imposible reducir los sonidos debido a los gritos que necesariamente debían expresar para ayudarse mutuamente en su paso por esas aguas levemente fuertes, su posición de vulnerabilidad fue aprovechada por cuatro driders que se lanzaron sobre ellos. El combate fue cuerpo a cuerpo, aquellos que no luchaban, sujetaban a quienes lo hacían para que no fuesen arrastrados por la corriente. Luego del enfrentamiento el agotamiento los llevó a buscar reparó, pero tuvieron que tolerar el dolor hasta más allá del fin de la jornada.

    Cada paso en la inmensa oscuridad tenía un significado muy simple: vivir o morir. No podían darse el lujo de relajarse, ni aún cuando descansaban. Su carácter fue haciéndose más irascible, Ceredan, un semielfo había tornado a una posición violenta. Los nervios los llevaban a la desconcentración del entorno, permitiendo, como sucedió, que por sus espaldas reapareciese el gusano que había huido. Los reflejos de Nippur de Agrias evitaron que fuesen sorprendidos por la viscosidad del insecto y que a la postre cayeran de la angosta orilla a las aguas del canal cuyo caudal ya era más intenso. Librados del gusano, unos cien pies de gran tamaño intentaron ir por ellos, rápidamente haciendo una cadena de manos y pasaron a la otra orilla para dejarlos atrás, caudal mediante, y continuar el paso en procura de un lugar para reponerse. Terminado el descanso avanzaron por la nueva orilla, marchando sin descubrir nada diferente en ese lado, las rocas continuaban siendo las mismas que no cesaban en acompañarlos, durante alrededor de una jornada completa finalmente se detuvieron en un amplio cuenco por una serie de ruidos que escucharon, la bautizaron como la orilla siniestra. En ella se libró una de las más duras batallas. Belim, un enano descendiente de reyes, los libró del ataque de un grupo de estirges dejando su vida. Las antorchas que estaban en condiciones las utilizaron para hacer el mejor funeral a Belim PrimerTrono, Glodin Piernacero dijo unas palabras y cerró gritando a viva voz: “¡Belim que Althiof te tenga siempre en la gloria!”. 

    El silencio de aquellas voces que ya no los acompañaban, como Rogar y Belim entre otros, se iba transformando en una carga en la mente de todos. Sin otra forma de avanzar que no fuera, nuevamente, por el arroyo contra corriente, un camino duro que los llevó a descansar en los pequeños cuencos de la roca que orillaba en grupos separados. Sostuvieron esa marcha durante tres jornadas, sin luz y sin comida, guiados por Derwick. La orilla izquierda descendió abruptamente y con ella la irregularidad del lecho modificó la corriente del río subterráneo, agitándolo. Sin despegarse de la orilla lograron ascender nuevamente a un sendero paralelo al río con una nueva novedad, las enfermedades de la caverna comenzaron a afectarlos, el frío, los hongos y la fiebre se manifiestaron entre algunos de ellos. Como si fuera poco, el paso se interrumpió con unas criaturas hambrientas que se lanzaron hacia ellos en plena oscuridad. Jaxur, el cojo, Belarus y Sigfrid salieron en defensa del grupo con una valentía que no olvidarán. Su arrojo permitió buscar un lugar para descansar, pero sobre todo para darle un último reposo a Sirine, quién muy enfermo ya no podía resistir la intensidad de la travesía. Derwick propuso tomarse un descanso en honor a Sirine y buscar alimentos dado que todos estaban exhaustos, con hambre y sobre todo cansados de la oscuridad y sus secretos. 

    Luego de orar por Sirine, levantaron campamento y retomaron el camino. El agua del río corría con velocidad, ya no era ese caudal relativamente tranquilo de un principio, continuaron a su lado caminando ya sin noción de los días, todo se resumía a una mera sucesión de jornadas de largas caminatas y dificultades, algunas negativas y otras positivas, como cuando Dernwick alertó por un ruido que se fue haciendo más fuerte y se fue transformando en un sonido percibido por todos, mientras presenciaban la formación en el río de unos rápidos que tomaban gran velocidad para luego de unas vueltas largas dar finalmente con el origen del ruido, un salto de una gran catarata. El camino por la orilla de esos rápidos se transformó en una saliente, en un balcón hacía la caída de las aguas que tumultuosas elevaban su humedad. La contemplación de la caída hipnotizó a todos excepto a Belarus, quién percibió de uno de los túneles que se abrían desde el balcón a sus espaldas un ruido que se aproximaba, rápido de reflejos el guerrero se deslizó entre sus compañeros y ante el salto de una figura desde uno de los túneles le asestó un golpe mortal, limpio. El oso blanco que yacía en el suelo en esas cavernas llamó la atención de todos pero aún más las tenebrosas sombras que a la distancia se proyectaban gracias a la fuerte luminiscencia de una colonia de hongos que cubrían un largo trecho de la caverna hacía adelante. Decidiendo no molestar a las sombras encontraron en el camino que seguía a la cornisa un claro en el cual descansaron. Lo prepararon para tomar un buen descanso, aprovechando la ocasión, Ralminiarrak preparó la carne de oso y sentándose en una ronda cada uno contó su historia disfrutando un rico trozo de carne asada, sin duda un manjar muy superior a la sopa de hongos y carne de murciélago a la cual ya estaban acostumbrados. Quizá haya sido el sonido de la catarata que proporcionó una cortina a los ruidos, quizá haya sido el sabroso plato que tuvieron de comida, quizá haya sido el lugar escogido o quizá alguna otra cosa, lo cierto es que el descanso que tuvieron fue reconfortante. A la jornada siguiente se deslizaron por un túnel, del cual provenía una pequeña inundación. Atento Derwick observó el cambio de pendiente en el camino, un descenso por el margen izquierdo y un ascenso por el margen contrario. Luego de investigar y observar que por la derecha el río choca contra una pared y que al parecer caía por una catarata interna, la compañía optó por ir por el túnel en la dirección opuesta, es decir, ir pendiente abajo. En su recorrido observaron muchas cosas destruidas y al mirar arriba, por las paredes de la bóveda, vieron pasillos inalcanzables.

    El descenso por el estrecho túnel les recordó el día que escaparon apretados, desnudos, corriendo por sus vidas de los horrores de los seguidores de la quinta hija de Vania, de la Noche de los Mil Elfos, del cabalga bestias, de Hasti Laatus. Los recuerdos negativos se multiplicaban y los amedrentaban en la extensa oscuridad. El túnel los guiaba por una larga serie de curvas húmedas y sinuosas, para luego de una jornada de marcha forzada, terminar de conducirlos a un gran balcón del cual se precipitaba un abismo profundo.





Dernwick of Navhen - Dernwick de Navhen

   

(english version)

    He was born in the sternian town of Navhen, a coastal town at the foot of a mountain where a mountain range begins. An only child and quite pampered by his mother, a dressmaker, his father was a furrier.

    One summer day the town drunk, Pantaleón "el meón" -famous for farting and peeing on the doors of the neighbors' houses- dropped a bottle that broke and its ass acted as a magnifying glass in a bundle of alfalfa next to the stable. The fire started slowly, but once alive, it could not be put out and reduced the town to ashes. Only Dernwick survived. He seems then that he was only 8 years old and went from experiencing comforts to experiencing great deprivation finding refuge in the caves of the mountains.

    In the caves and ravines he led his life, there he met Not, a hermit who helped him survive and taught him to fend for himself in a wild and hostile world that he had never known before. At first he was kind of hard-headed, he couldn't find the strength to move forward. But hunger was stronger and after a few days of starvation he left the cave in which they lived and only caught a falcon with a stone hit on the head and just then, moved by appetite, he lit a fire and roasted it. Not amazed by the abilities of this little boy, he decided to take him as an adopted son. His ability to control fire helped him get through the cold winters typical of that northern region, in which he ended up adapting to the environment.

    At the time the dragons invaded Andalas and Not dies in an avalanche caused by the low flight of a white dragon, for which he is forced to seek refuge in Pisach, one of the cities that were organized to defend themselves. Accustomed to wildlife, it was difficult for him to find himself again in an urban life. Moved by the death of Not, who was a father like him, he decided to leave for the world to find a way to stop the incessant attacks of the dragons.
He left for Eltz, where he met Glodin and Siegfried.

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(versión castellano)     Nació en el pueblo esternio de Navhen, pueblo costero y al pie de una montaña en la que inicia una cordillera. Hijo único y bastante mimado por su madre, una modista, su padre era peletero.     Un día de verano el borracho del pueblo, Pantaleón "el meón" -famoso por ponerse en pedo y mearle las puertas de las casas a los vecinos- dejó caer una botella que se rompió y el culo de la misma actuó de lupa en un fardo de alfalfa junto al establo. El fuego se inició lentamente, pero una vez vivo, no pudo sofocarse y redujo el pueblo a cenizas. Sólo Dernwick sobrevivió. Parece ese entonces tenía sólo 8 años y paso de experimentar comodidades a experimentar grandes carencias encontrando refugio en las cuevas de las montañas.     En sus cuevas y quebradas llevó adelante su vida, allí conoció a Not, un hermitaño que lo ayudó a subsistir y le enseñó a valerse por sí mismo en un mundo salvaje y hostil que nunca antes había conocido. Al principio era medio cabeza dura, no encontraba fuerzas para avanzar. Pero el hambre pudo más y a los pocos días de pasar hambre salió de la caverna en la que habitaban y sólo cazó un halcón de un piedrazo en la cabeza y ahí nomás, movido por el apetito se prendió un fuego y se lo asó. Not asombrado por ls habilidades de este pequeño decidió tomarlo como hijo adoptivo. Su habilidad de controlar el fuego lo ayudó a pasar los fríos inviernos propios de de esa región del Norte, en la cual término adaptándose al entorno. Al tiempo los dragones invadieron Andalas y Not fallece en una avalancha ocasionada por el vuelo rasante de un dragón blanco, por lo que se ve forzado a buscar refugio en Pisach, una de las ciudades que se organizaron para defenderse. Acostumbrado a la vida silvestre le costó encontrarse nuevamente en una vida urbana. Movido por la muerte de Not, quien fuera un padre como él, decidió partir hacía el mundo para buscar cómo detener los incesantes ataques de los dragones. Partió hacia Eltz, en donde conoció a Glodin y Siegfried.